martes, 25 de diciembre de 2012

Raúl Zaffaroni: Homicidios en 2010-2011


"Los pobres se matan entre sí"

En una sala repleta del cine Gaumont, Zaffaroni compartió mesa con el periodista y escritor Horacio Verbitsky, presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), y con el secretario General de la CTA, Hugo Yasky, quien moderó el encuentro.

Se trató de la primera mesa redonda de un ciclo de debates sobre temas fondo y actualidad que protagonizará la CTA a lo largo de 2013.

Zaffaroni detalló el informe “Homicidios dolosos 2011” que elaboró el Instituto de Investigaciones de la Corte Suprema de la Nación. Un estudio sobre los años 2010 y 2011 que condujo a una serie de conclusiones contra intuitivas o, al menos, contrarias a los lugares comunes instalados por algunos medios de comunicación. Por ejemplo, el juez de la Corte afirmó que los índices de criminalidad en la ciudad de Buenos Aires son bajísimos en comparación con los de la región (6,57 cada cien mil habitantes contra 20 cada 100.000 de Brasil y 26 de México); que la mitad de los casos se dieron entre conocidos; que el alcohol es la principal droga criminológica, al contrario del mito circulante respecto a la influencia de drogas ilegales como el paco; que un tercio de las víctimas fueron extranjeros; que los 190 asesinatos de 2011 se concentraron mayoritariamente en la zona sur (es decir, “los pobres se matan entre sí”, según Zaffaroni); y reveló que en 2011 solo hubo 2 homicidios cometidos por menores.

Sobre la posible disminución de estas estadísticas, Zaffaroni destacó que el principal factor disuasivo es la “prevención primaria”: o sea, la urbanización, el desarrollo social y estructural. Sobre la llamada prevención secundaria, la encarada por las fuerzas de seguridad, señaló que el ingreso de 2.500 efectivos de la gendarmería y prefectura en la ciudad de Buenos Aires fue clave para bajar las cifras criminológicas.

Escuchar la conferencia completa

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Un valiente soldado norteamericano torturado por su gobierno

El calvario de Bradley Manning


Amy Goodman

El soldado Bradley Manning pudo, por fin, hablar públicamente en su defensa, en una audiencia preliminar al consejo de guerra al que será sometido el próximo año. Manning es la presunta fuente de la mayor filtración de inteligencia en la historia de Estados Unidos. El soldado, que se desempeñaba como analista de inteligencia en el Ejército de Estados Unidos y tenía acceso a información ultra secreta, fue enviado a Irak.
En abril de 2010, WikiLeaks, el sitio web que publica documentos confidenciales filtrados, hizo público un video en el que se ve cómo un helicóptero Apache de las Fuerzas Armadas estadounidenses dispara a una docena de civiles, entre ellos dos empleados de Reuters, un camarógrafo y su chofer, en Bagdad.

Un mes después de la publicación del video, Manning fue arrestado en Irak y acusado de haber filtrado el video y otros cientos de miles de documentos. Así comenzó su calvario de encarcelamiento en confinamiento solitario, en condiciones crueles y degradantes que muchos sostienen que equivalen a la tortura, desde su detención en Kuwait hasta los meses de detención en la base militar Quantico, en Virginia, Estados Unidos. A raíz de la condena mundial contra sus condiciones de detención, las fuerzas armadas estadounidenses trasladaron a Manning a un centro de detención en Fort Leavenworth, Kansas, donde las condiciones no son tan severas.

Mientras Manning afronta 22 acusaciones en un consejo de guerra que podría condenarlo a prisión por el resto de su vida, su abogado argumentó en la audiencia preliminar que el caso debería ser desestimado sobre la base del castigo ilícito aplicado al soldado previo al juicio.

El abogado constitucionalista de larga trayectoria, Michael Ratner, se encontraba en la sala de audiencias en Fort Meade, Maryland, el día en que Manning realizó su declaración. Ratner describió la escena: “Fue una de las escenas más dramáticas que jamás haya visto en una sala de audiencias. (...) Cuando Bradley comenzó a hablar no estaba nervioso. Su testimonio fue extremadamente conmovedor, realmente emotivo para todos nosotros, pero especialmente, como es evidente, para Bradley mismo por todo lo que tuvo que soportar. Fue terrible lo que le sucedió en dos años, pero lo describió con lujo de detalles de un modo elocuente, inteligente y consciente".

Ratner dijo que Manning describió cómo estuvo detenido en una jaula en Kuwait: "Había dos jaulas. Dijo que eran como jaulas para animales. Estaban bajo una tienda, solo estas dos jaulas, una junto a la otra. Una de ellas contenía algunas de las posesiones de Manning, y en la otra, en la que estaba él, había una pequeña cama, una estantería y un inodoro. Permaneció en esta jaula oscura durante casi dos meses. Lo sacaron por un corto período de tiempo y luego, sin dar explicaciones, lo volvieron a colocar en la jaula. (...) Bradley dijo sobre ese período: ‘Creo que perdí la noción del tiempo. No sabía si era de día o de noche. Mi mundo se volvió muy, muy pequeño. Se convirtió en esas dos jaulas’”. Ratner agregó: “Eso casi lo destruyó”.
Luego de su detención en Kuwait, Manning fue trasladado a una base militar en Quantico. Su abogado defensor, David Coombs, dijo este mes: “El modo en que trataron a Brad en Quantico quedará grabado por siempre en la historia de nuestro país como un momento lamentable. No solamente fue estúpido y contraproducente, sino que fue criminal”.

El abogado Michael Ratner también describió el momento en que Bradley Manning explicó lo sucedido en Quantico: “Bradley contó cómo era estar en esa celda, en la que debía dormir en una pequeña cama, con una luz frontal apuntando hacia él, que dejaban encendida para poder observarlo. Si se movía para evitar la luz iban a despertarlo. Eso sucedía en la noche. Durante el día pasaba de 23 a 23 horas y media en la celda, quizá tenía 20 minutos de lo que denominan ‘ejercicio al sol’, que no es nada. ¿Y qué podía hacer? Porque supuestamente está en servicio, debe o bien estar de pie o sentado en esa cama de metal con los pies en el suelo y no puede apoyarse en nada. Eso durante 10 o 15 horas al día, lo que debe denominarse privación de los sentidos”.

El relator especial de las Naciones Unidas sobre la tortura, Juan Méndez, intentó visitar a Manning, pero luego se negó debido a que las fuerzas armadas le dijeron que podrían vigilar y grabar la visita. Méndez informó: “La detención en confinamiento solitario es una medida severa que puede provocar grave daño psicológico y fisiológico a los individuos, independientemente de su situación específica”.

Los oficiales del ejército describieron el trato cruel aplicado a Manning como necesario, debido a que, según afirmaron, había riesgo de que intentara suicidarse. Sin embargo, el Capitán de la Armada William Hocter, un psiquiatra forense de Quantico, dijo que no existía tal riesgo, pero no lo escucharon. “Soy médico jefe desde hace 24 años y nunca vi algo igual”, declaró Hocter. “Estaba claro que estaban decididos a tomar un determinado curso de acción y poco importaron mis recomendaciones”.

La primera etapa del consejo de guerra, que Coombs denomina “la etapa de las mociones de castigo ilícito previo al juicio”, consideró una moción de la defensa de desestimar el caso. Si bien es improbable que esto suceda, quienes siguen el caso sostienen que la defensa solicitó, como alternativa, que el consejo de guerra considerara reducir la pena de Manning que resulte del juicio a razón de 10 días por cada día que tuvo que soportar el trato cruel y degradante en Kuwait y Quantico, lo que en teoría podría significar una reducción de seis años de su condena a prisión.

Bradley Manning está acusado de filtrar una serie de documentos a WikiLeaks, que incluyen el video de la masacre de Bagdad, dos grandes series de documentos relacionados con los registros militares estadounidenses de las guerras de Irak y Afganistán y, quizá lo más importante, la gran filtración de más de 250.000 cables del Departamento de Estado de Estados Unidos, conocida como “Cablegate” (en referencia a Watergate). Tras una evaluación realizada en agosto de 2010, el entonces Secretario de Defensa, Robert Gates, sostuvo que la publicación de los documentos “no reveló fuentes ni métodos de inteligencia importantes”. Manning se ofreció a declararse culpable de la filtración de los documentos, pero no de las acusaciones más graves de espionaje ni de haber ayudado al enemigo.

Bradley Manning cumplirá 25 años el 17 de diciembre en la prisión, fecha que también marca el segundo aniversario de la muerte del joven tunecino que se inmoló en protesta contra el gobierno corrupto de su país, lo que dio paso a la Primavera Árabe. Hace un año, cuando la revista Time nombró al “manifestante”, en términos genéricos, como Personaje del Año, el legendario informante de los Documentos del Pentágono, Daniel Ellsberg, elogió esa decisión en una declaración que también se aplica a la realidad actual: “La tapa de la revista Time nombra al manifestante, a un manifestante anónimo, ‘Personaje del Año’, pero es posible ponerle un rostro y un nombre a esa foto del ‘Personaje del Año’. El rostro estadounidense que pondría en esa tapa sería el del soldado Bradley Manning”.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2012 Amy Goodman
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 750 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 400 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

sábado, 8 de diciembre de 2012

1931 - Discurso de Lisandro de la Torre


Un video histórico, con el líder y fundador del Partido Demócrata Progresista (una primera escición anti-yrigoyenista de la UCR- en campaña presidencial, para la fórmula de la alianza PDP-Partido Socialista, De la Torre - Repetto..

Para escucharlo y verlo desapasionadamente, como lo que es: un documento para penetrar en elmundo de los comportamientos y las mentalidades políticas en la Argentina de las primeras décadas del siglo XX.

Son especialmente interesantes sus menciones a la relación que tuvo con el presidente / general golpista Uriburu, la participación de éste en la Revolución del Parque y la mirada de De la Torre acerca del golpe del ´30. 

sábado, 1 de diciembre de 2012

La Universidad Pública y los siete saberes de Morin


El quinto de los siete saberes imprescindibles para
la educación del futuro (Edgar Morin)

La Universidad Pública:
Un contrapoder frente a la globalización

por Ruben Hallu
Rector de la Universidad de Buenos Aires

Seminario Universidad Pública y Globalización
Universidad de Chile, 170 aniversario,
16 de noviembre de 2012



Agradezco a la Universidad de Chile, y en especial a su Rector, mi estimado amigo el Profesor Víctor Pérez Vera, el privilegio de esta invitación a participar del festejo los 170 años de esta casa de estudios superiores, y de poder hacerlo en este Seminario Internacional sobre las encrucijadas de nuestras universidades públicas en la globalización, un debate urgente e imprescindible.Como me siento en casa de amigos, y en estos espacios los circunloquios y las inferencias sutiles son mucho más incómodos que las proposiciones abiertas y frontales, permítanme empezar sin rodeos: En el mundo de hoy, financieramente globalizado, con representaciones debilitadas y con sus recursos tecnológicos y presupuestarios cada vez más orientados a la guerra, la universidad pública no es una opción, es una necesidad estructural y, me atrevo a sostener, es el contrapoder por excelencia con que cuentan la sociedad civil, los pueblos y la democracia.

Cuando enuncio “el mundo”, sin limitarme a nuestra América Latina o los países llamados emergentes en la nomenclatura de los organismos internacionales, no estoy siendo metafórico: el búmeran de los rasgos más negativos de la globalización – la especulación, las burbujas financieras e inmobiliarias, el dispendio armamentista, la negligencia frente al cambio climático, el derroche de energía, el agiotismo con el petróleo crudo y los alimentos, la súper especialización técnica en detrimento de las competencias genéricas y la capacidad creativa, la precarizción del empleo, la cancelación de la asistencia social, el resurgimiento del racismo y la xenofobia, y la agudización de las desigualdades en medio de la abundancia y el despilfarro, con un regreso a los momentos más vergonzosos de la historia humana – ya ha golpeado a la mayor parte de las naciones, incluyendo a varias de la grandes potencias industriales. La globalización está llegando a su punto de ineficiencia. La pulsión privatizadora ha avanzado por encima de las decisiones de los estados. Hasta fines del siglo XX, el ajuste ortodoxo, que hacía pagar a los menos favorecidos el costo de las crisis, podía observarse en un mapa, que acusaba una clara distribución geográfica contra las naciones menos favorecidas. Una década después, esa frontera, que alguna vez pareció representar una polaridad nortesur, se está esfumando: ha salido de la geografía para convertirse en un blindaje, errático, escurridizo, que aísla a las oficinas de poder concentrado del resto de la humanidad. De hecho, la noción misma del estado nación esta hoy severamente comprometida, pero no por las mejores razones, aquéllas que auguraban una internacionalización de la sociedad del conocimiento, emparejada con acuerdos estratégicos regionales, continentales y mundiales, sostenidos en legislación común, cooperación, solidaridad y organismos confiables de arbitraje y justicia.

Lo que cuestiona hoy a los estados nacionales es un conjunto de las peores razones: las de corporaciones anónimas que hasta tienen ejércitos y logística bélica privados, que se financian no con recursos propios sino con el déficit público; las de los consorcios y joint ventures de intermediación que, en segundos, compran millones de barriles de petróleo y de toneladas de alimentos frescos para duplicar su precio; las de las industrias de la salud que invierten la totalidad de sus recursos de investigación y desarrollo en altísima complejidad y desfinancian la lucha contra pandemias y epidemias; las de los sofisticados mecanismos de lavado de dinero, no sólo el proveniente de actividades criminales típicas, sino también los ingentes volúmenes de evasión fiscal. El proyecto de la sociedad del conocimiento, del que muchos nos sentimos partícipes, el que fue reforzado y respaldado por sucesivas declaraciones de organismos internacionales, en foros donde, desde una pluralidad de enfoques académicos, conceptos pedagógicos y filiaciones políticas, fuimos unánimes al ratificar a la educación superior como un bien no transable, ese proyecto también está amenazado. “La Educación Superior es un bien público social, un derecho humano y universal y un deber del Estado. Ésta es la convicción y la base para el papel estratégico que debe jugar en los procesos de desarrollo sustentable de los países de la región”, dijimos hace poco más de cuatro años en la Declaración Final de la Conferencia de Cartagena de Indias; esto, amigos, es incompatible con la doctrina de los filibusteros, para quienes lo público en general, y el conocimiento público en especial, es un obstáculo poderoso. La defensa de la sociedad del conocimiento o, mucho mejor dicho, la concreción de la sociedad del conocimiento, tiene en la universidad pública su núcleo central, su principal fortaleza. No decimos que seamos la única. No decimos que la educación superior de gestión privada no sea también un agonista relevante en este proyecto, ni tampoco que los niveles medios y primarios de educación, de gestión estatal, privada o mixta, no formen parte de este nuevo modelo de sociedad plural, democrática e inclusiva.

Lo que decimos es que, sin universidad pública, no hay sociedad del conocimiento, no hay educación y formación permanente durante toda la vida, no hay investigación estratégica ni transferencia de saberes a la sociedad y los estados, no hay agenda pública y colectiva para la ciencia y la tecnología, no hay renovación de los modelos pedagógicos, y, como dije al principio, no hay un contrapoder consolidado que le ponga freno a los mercaderes en su intento de apropiación del patrimonio intelectual. Sé que hablar de contrapoder puede generar resquemores, por un lado, y entusiasmos excesivos por el otro, de modo que voy a tratar de poner el concepto en su punto justo. La universidad pública no reemplaza a los partidos políticos en su rol indelegable de organizadores de la representación y participación democrática. No reemplaza, por supuesto, a los tres poderes de la república, ya que a estos, y especialmente al Legislativo, les compete el debate y la asignación de recursos para nuestra gestión sea eficiente y nuestra autonomía sea sólida. Definitivamente, no reemplaza al antiguamente llamado cuarto poder, el de la prensa, que debiera ser garante de la transparencia, la accesibilidad y la circulación de la crítica en el diálogo social.

Pero la universidad pública tiene la capacidad de convocar a todos los otros actores a construir la agenda común del mediano y el largo plazo, los proyectos estratégicos capaces de unir a quienes hoy actúan como adversarios en la competencia del corto plazo. Y esto es lo que nos legitima para reclamar a los poderes del Estado el financiamiento de nuestra actividad, al que consideramos como un inversión claramente rentable, tanto en términos de ciencia y tecnología aplicada, como en términos de reproducción mejorada de los ciclos educativos y, finalmente, también en concepto de consultoría y auditoría de proyectos de desarrollo local, infraestructura, servicios e innovación productiva. La universidad pública es el lugar en el que la pluralidad no se declama, se ejerce como práctica de gestión cotidiana. Es el espacio donde la mirada no se fragmenta por intereses de sector, sino que adquiere perspectiva transversal y transdisciplinaria. La universidad pública es la usina de ideas más independiente que puede concebirse, y también la que cuenta con mayor audacia y capacidad de transgresión creativa. Es la consultora más objetiva y confiable con la que pueden contar los gobiernos, los legisladores, la justicia, las empresas, las organizaciones no gubernamentales, los restantes estamentos de la enseñanza, los actores públicos y privados de la salud, la producción, la sustentabilidad social y ambiental.

¿Por qué decimos que esas ventajas nos consolidan como un contrapoder? De alguna manera, esto ocurre casi por descarte, por selección negativa. Señoras y señores, esos poderes fácticos, erráticos, huidizos, esas corporaciones fantasmas que representan el lado más oscuro y hasta perverso de la globalización, no están, y subrayo, no están disputándoles la representación a los partidos políticos, aun cuando tengan injerencia en algunos de ellos; no están ocupando ministerios, no están apropiándose de las universidades privadas, aún cuando metan su cola en los rankings y, eventualmente, trasfieran fondos a algunos centros de investigación para algún desarrollo de punta. La disputa de fondo, el botín de esta batalla, es el conocimiento, es la cultura. El que logre apropiarse de su producción, distribución y enunciación, se apropiará también de la agenda, logrará fijar las prioridades, las elecciones, incluso tomará el control de las grandes metáforas y relatos civilizatorios.

¿Acaso no lo vemos? Alta competencia individualista, demonización de lo político, devaluación de lo público, deificación del éxito personal y la ganancia rápida, un relato de “ganadores y perdedores” que domina los vínculos personales y colectivos, acompañado de notorios deterioros en la autonomía personal, el pensamiento crítico y las habilidades de liderazgo asociativo, trabajo en equipo y comunicación efectiva. Es una batalla cultural de largo aliento, que no se limita a la cátedra o al arte, sino que impregna los modelos organizacionales.

Durante siglos, la metáfora social y política más empleada por los hombres y las naciones tuvo raíz constructiva, arquitectónica. Hablábamos de fundamentos, de cimientos, de estructuras, de pisos y techos para los acuerdos y las negociaciones, de horizontes, de miradas panorámicas, de plataformas. Todos estos recursos lingüísticos – universales, sin lugar a dudas – confluían en un paradigma que concebía nuestro mundo colectivo como un hábitat, una continuidad entre el oicos, el hogar; el ágora, el ámbito de reunión y debate, y la ecclesia, lo público.

Desde la segunda mitad del siglo XX se superpuso a ésta una segunda metáfora, de tipo bélico, promovida paradójicamente en tiempos de paz: En las organizaciones empezamos a hablar de conquista, de ocupación territorial, de “cuadros” directivos y “tropas” de empleados y vendedores, de “marketing de guerrilla”, los consumidores empezamos a ser “targets”, blancos móviles, y los ejecutivos empezaron a entrenarse en juegos de guerra. La estrategia pasó a ser una noción frecuentemente usada por nosotros, y nos olvidamos incluso que su etimología, más que eso, su definición primaria, es conducción de operaciones militares.

Permítanme, entonces, sugerir una tercera metáfora, una construcción ficcional al sólo efecto de trazar una tendencia en la economía mundial, y subrayo el carácter ficcional para que no puedan acusarme de sustentar teorías conspirativas: ¿Hay en el mundo actual alguna industria que cuente con mayores recursos económicos, mayor tasa de rentabilidad, mayor disponibilidad de mano de obra barata y, por sobre todo, mayor aporte de los presupuestos públicos, que la guerra? No. Ahora bien ¿Hay algún otro negocio en el que los directores y gerentes – en este caso los generales – cuenten con recursos ilimitados, tanto para acertar como para equivocarse, para ganar o para perder, que la guerra? No. Si, por añadidura, sabemos que cualquier general del llamado primer mundo que vuelva de un conflicto bélico – cualquiera sea el resultado colectivo – es bienvenido en el sector privado para ocupar cargos gerenciales con preferencia sobre cualquier otro profesional, tenemos un admirable círculo virtuoso.

Claro que, cuando empezamos a mirar con minucioso detalle los flujos de financiamiento de la investigación en tecnología de punta, la ficción nos salta a la cara con el sabor de una amarga realidad. No se trata solamente de armas y equipos letales, se trata también de transporte, logística, movimiento de suministros, medicina de guerra, hospitales de campaña, espionaje satelital, comunicaciones ... la lista es abrumadora.

No vamos a envanecernos, estimados colegas, en sostener que la universidad pública es el único centro de producción y transmisión de conocimiento capaz de trabajar con eje en la paz, la integración, el desarrollo humano, el fortalecimiento social, la protección ambiental, la erradicación del hambre y la indigencia, el pleno empleo, la vivienda, las energías alternativas, la renovación e integración de los grandes conglomerados urbanos, la calidad del agua, la multiplicación y accesibilidad del transporte, la promoción de los derechos humanos y, desde lo académico, capaz de formar al mismo tiempo profesionales aptos para el mercado laboral y líderes para el cambio.

No tenemos, las universidades públicas, la exclusividad en el arte de transformar a los discípulos en nuevos maestros. Lo que tenemos, señor Rector, es la responsabilidad indelegable de liderar al resto de los segmentos educativos en la ejecución de tal agenda, y la capacidad original de recrearla permanentemente y cohesionar y sintetizar los esfuerzos de otros centros y múltiples disciplinas. Sin la universidad pública, los poderes fácticos de la especulación y la guerra permanente tienen el camino allanado para apropiarse de los centros de investigación y formación, o al menos de cooptarlos. Alineando a su favor la producción del saber, no necesitan intervenir en los gobiernos, ni siquiera en los organismos multilaterales, para definir las prioridades de inversión productiva y social. Su agenda es la de una civilización de sobrevivientes, una suerte de darwinismo social, en la que el hambre, la marginación, la exclusión, las carencias, la conflictividad social, la inseguridad, el miedo, la estigmatización del diferente o del humillado como un enemigo, son funcionales a la acaparación de recursos y privilegios. Si aceptamos, no digo como definición sustantiva, sino al menos como línea de discusión, como un posible perfil a indagar, diseñar y construir, ese rol de contrapoder, surgirán otras preguntas acerca de los alcances y funciones que conlleva.

En efecto, si las universidades de gestión estatal nos limitáramos a ser la opción de los que no tienen recursos para pagarse estudios superiores privados, apenas estaríamos cumpliendo un rol asistencial. Nos condenaríamos a nosotros mismos a formar especialmente recursos humanos para las posiciones medias de empleo; formaríamos operadores, no creadores; ejecutores, no decisores. Y entonces veríamos languidecer nuestros presupuestos, emigrar a nuestros profesores, entregar el liderazgo en materia curricular, de investigación y autoevaluación. En poco tiempo, no sólo no vamos a haber quebrado las desigualdades sociales, sino que habremos ayudado a consolidarlas. No es nada descabellado esto que mencionamos; en el espíritu, en lo no declarado del muy cuestionado Proceso de Bolonia hay bastante de esto: no sólo que el sector privado establezca las prioridades, sino que los títulos más calificados los reciban los más acomodados. Por eso, el mero acceso de los grupos de menor ingreso a la educación superior es solamente una herramienta de inclusión del sistema público, no una definición esencial. Lo que define a la universidad pública es garantizar el acceso a una formación de la máxima calidad, y por eso somos los primeros en hacernos cargo, no solamente de producir una calidad educativa pasible de ser evaluada, sino que promovemos desde nuestros claustros el debate profundo sobre la calidad.

Las universidades públicas tenemos que lograr nuevos pactos con el sistema político y social. Cuando digo el sistema, quiero decir no el gobierno sino el Estado, de modo que todo el arco democrático de nuestros respectivos países, primero, y de las sociedades regionales que integramos, en segundo término, nos valide, desde lo jurídico y desde lo presupuestario, en ese rol múltiple de educación, investigación, extensión y transferencia de saber.

Señor Rector, colegas, amigos: Los siete saberes que Edgar Morin describió como imprescindibles para la educación del futuro, que son

(1) una educación que cure la ceguera del conocimiento,
(2) una educación que garantice el conocimiento pertinente,
(3) enseñar la condición humana,
(4) enseñar la identidad terrenal,
(5) enfrentar las incertidumbres,
(6) enseñar la comprensión, y
(7) la ética del género humano ...

... no son propiedad de la universidad pública. Pero hasta ahora, y probablemente por el resto de este siglo apenas iniciado, solamente son y serán sostenidos medularmente por las universidades públicas. Ése es nuestro poder. Ésa es nuestra vocación. Unámonos para consolidar nuestra misión y para seguir poniéndola en valor. Son muy pocos los que hoy osan declararnos prescindibles en público. De nosotros depende que cualquier ataque a la universidad pública quede deslegitimado por su propia torpeza.

Muchas gracias, y el abrazo cordial de la Universidad de Buenos Aires para ustedes.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Estados Unidos ante el abismo


Por Leandro Morgenfeld
(www.marcha.org.ar)

Obama fue reelecto sin discusión, pero inmediatamente la bolsa de Wall Street tuvo una fuerte caída. Faltan pocas semanas para el "abismo o precipicio fiscal", la fecha tope impuesta para encontrar una solución al fuerte déficit de las cuentas públicas.
 
En un Congreso dividido, demócratas y republicanos deben alcanzar un acuerdo antes del 31 de diciembre. Si no lo logran, se aplicarán automáticamente aumentos masivos de impuestos y recorte de gastos. El peligro de una nueva recesión y la declinación hegemónica.
 
Por primera vez desde la segunda guerra mundial, la deuda pública de Estados Unidos superó a su PBI. Hoy asciende a 16 billones de dólares (16.000.000.000.000). En 1980 ésta era 16 veces menor y apenas alcanzaba el 30% de su PBI. Representa un tercio de las deudas públicas de todos los países del mundo. Cada estadounidense debe 50.000 dólares (200.000 por "familia tipo"). De 2007 a2010, el PBI estadounidense creció un 4,26% y la deuda nacional un 61%. Las grandes corporaciones pagan cada vez menos impuestos: hacia 1950, estos representaban el 30% de los ingresos del presupuesto nacional, mientras que en 2009 sólo el 6,6%. Los recortes impositivos de Bush, los gastos por los grandes rescates a bancos y empresas y el expansivo presupuesto militar hicieron colapsar las cuentas públicas. Hasta ahora, Estados Unidos trasladó sus desequilibrios hacia el resto del mundo, imprimiendo dólares y emitiendo bonos del Tesoro. Pero este creciente déficit fiscal no puede mantenerse indefinidamente.
 
En el verano boreal de 2011, Estados Unidos estuvo muy cerca de entrar en default, o sea en cesación de pagos. Luego de semanas de debate, en agosto el Congreso acordó permitir a la Casa Blanca elevar el nivel de la deuda pública hasta las elecciones presidenciales. Antes de fin de año, demócratas y republicanos deben alcanzar un acuerdo para morigerar el creciente déficit fiscal. Si no lo logran, automáticamente se producirá el "abismo fiscal", que incluye el fin de masivas rebajas impositivas "temporarias" establecidas por Bush hace una década. Minutos después de anunciada la reelección de Obama, se inició el debate sobre cómo evitarlo.
 
El ajuste automático implicaría un masivo aumento de impuestos, que afectaría al 90% de los contribuyentes, y a la vez recortes multimillonarios en los presupuestos federales de salud, educación y defensa. El monto es descomunal: 800.000 millones de dólares (una vez y media el PBI de la Argentina). Según el propio FMI, de aplicarse este mega-ajuste la economía de Estados Unidos volvería a caer en recesión en el primer trimestre de 2013, profundizando todavía más la crisis económica mundial iniciada en 2008. La Oficina del Presupuesto del Capitolio estima que el PBI podría contraerse un 0,5%, aunque otros pronósticos señalan que la caída podría alcanzar el 1,5%. Esto provocaría un aumento del desempleo (las cifras oficiales lo sitúan en 7,9%, afectando a 13 millones de personas) y de la pobreza (16%, la más alta en medio siglo).
 
Obama  inicia esta semana negociaciones con el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner. La propuesta del reelecto presidente implica reducir el déficit fiscal en 4 billones de dólares a lo largo de la próxima década, incrementando impuestos del 35 al 39,6% sobre las personas con ingresos superiores a los 200.000 dólares anuales (o las familias que ganen más de 250.000). El líder republicano, bajo la tenaz presión de los fundamentalistas anti-estatales del Tea Party, pretende en cambio un recorte masivo de gastos en salud y educación y ningún aumento de impuestos. Si bien otros miembros de ese partido, que controla la Cámara de Representantes, reconocen que podrían aceptar algún aumento de impuestos, el consenso parece muy lejano.
 
Más allá de las frenéticas negociaciones en Washington entre los dos partidos, que empezarán un largo recorrido el viernes 16 de noviembre, el debate de fondo es quién pagará la crisis en Estados Unidos. El Tea Party, luego de acusar el golpe por la derrota de Romney, intentará volver a desplegar su poder de presión, en función de que no se aumenten impuestos. La clave será si los jóvenes indignados del movimiento Occupy Wall Street, los inmigrantes latinos en lucha, los sindicatos que resistieron en Wisconsin y los docentes y estudiantes que se movilizaron en Chicago lograrán contrarrestar esa ofensiva y evitar que el ajuste recaiga sobre las espaldas del 99% de la población.
 
Más allá de la resolución del déficit fiscal en las próximas semanas, esta situación es una muestra más de que la hegemonía estadounidense está cada vez más en duda. Estos desequilibrios económicos, hasta ahora, los pueden mantener ya que cuentan con la moneda utilizada como reserva mundial y para las transacciones comerciales y financieras. Pero el dólar ya no tiene la preponderancia que ostentó desde la posguerra. ¿Podrá Estados Unidos seguir (sobre)consumiendo a costa del resto del mundo? ¿Marcará la resolución de este desequilibrio fiscal un nuevo escalón en la declinación relativa de Estados Unidos?


* Docente UBA e ISEN. Investigador del CONICET. Autor de Vecinos en conflicto. Argentina y Estados Unidos en las conferencias panamericanas (Ed. Continente, 2011), de Relaciones peligrosas. Argentina y Estados Unidos (Capital Intelectual, diciembre 2012)
y del blog www.vecinosenconflicto.blogspot.com 

jueves, 15 de noviembre de 2012

Nuevamente la violencia en Israel / Palestina


Escalada sobre Gaza: Había otra manera
por  Dahlia Scheindlin
Leer el original en inglés
 
Como si el dolor por la escalada y su previsibilidad terrible no fuesen suficientes, el ejército israelí envió el  mensaje-afiche que ilustra a esta nota, a través de su Twitter.
 

Esto es lo que dice este cartel:
1. Las Fuerzas de Defensa Israelíes promueven la ejecución extrajudicial
sin el debido proceso como castigo por los crímenes cometidos (ataques terroristas y secuestros anteriores).
2. El ejército israelí cree que retratar a Israel como el Terminator es una buena idea, mostrando desconexión con el lenguaje de la diplomacia moderna y las actuales sensibilidades políticas sobre el conflicto.
3. El asesinato es absurdamente divorciado del conflicto, la política hacia Gaza, la ocupación.

4. El conflicto no se puede reducir a un afiche propio de Hollywood. El cartel está tratando de decir: no teníamos otra opción. Esta fue nuestra única opción.

Esto me parece un insulto a todas las víctimas del conflicto y a la escalada actual.


Pronto, habrá un inevitable coro de voces diciendo por qué no puede haber negociaciones, concesiones, fin del conflicto o por lo menos al final de la ocupación.Hace un año en la ONU, Israel podría haberse dado cuenta de que un Estado Palestino, básicamente, a lo largo de las fronteras de 1967 se encontraba en los parámetros de su interés nacional. (Para que conste, yo todavía no entiendo por qué no lo hizo.) Israel podría haber tranquilamente desbloqueado la vía diplomática.


Si Israel hubiera permitido tácitamente la ruta de la ONU para continuar, el sentimiento nacional palestino de victoria habría sido enorme. La catarsis interna podría haber generado un impulso político a pesar de los previsibles disidentes, que sin duda se habrían mantenido, como en todas las sociedades post-conflicto.


La comunidad internacional ha luchado duro para revivir las negociaciones entre Israel y los palestinos, lo que tendría un tono diferente a las migajas rancias de los viejos paradigmas de Oslo.


Para atraer a Israel a entrar en negociaciones con una entidad a la que seguirían consideran ilegítimo, Israel podría haber ejercido una influencia significativa. Eso habría ayudado a estabilizar la sociedad palestina internamente, lo que la convertiría en un mejor vecino de Israel.


Habría pocos incentivos para que los palestinos para continuar la resistencia violenta. Sin duda, los disidentes o extremistas palestinos lo intentarían, pero la lógica sería difícil de justificar y podría haber sido contenida. Sería más fácil para los líderes palestinos


En este contexto, de manera realista, la escalada, el lanzamiento de misiles, los asesinatos selectivos, el trauma masivo civil de ambas partes que vemos ahora, todavía podría haberse evitado. También hay una posibilidad de que podría no haber sucedido. No es cierto que no hay opción, hay muchas opciones.
 

Traducción de C.B.

Nota del E:
Ante un comentario erróneo y agresivo de un lector, quien dice que el artículo es "totalmente falso" "primero porque el ejército israelí  NO TIENE twitter", hemos introducido ahora el enlace al twitter  de las IFD (Israel Defence Forces). También tienen página en facebook y en tumblr, un blog y un canal en youtube.
De modo que lo falso está en primer lugaren el comentario. Esperaremos las debidas disculpas de nuestro lector, antes de seguir contestando al resto de su propio comentario. 

 

sábado, 10 de noviembre de 2012

El 8N construye un programa


Las demandas de los caceroleros: hacia un populismo de derechas


La foto forma parte de una colección que habla por sí misma.

Esta es una de las más elocuentes.

Es una interesante colección de fotos. Allí están muchas de las demandas de los caceroleros metropolitanos. Habría que completar este trabajo de compilación, incluyendo más demandas que no sean tan antipáticas.  Hay algunas que no están en lacompilación, y son tan terribles como la de arriba. Vean esta:

Permiten avanzan en el análisis político.

En principio, parece estar en formación un populismo de derechas, que abarca en su gama a la ultraderecha, y que tiene hoy como núcleo al populismo local macrista.

Dice Ernesto Laclau, en "La Razón Populista", libro que se ha convertido en referencia básica para los principales líderes sudamericanos, incluyendo a los de oposición, como en el caso de Ardiles en Venezuela, y abarcando principalmente a Cristina, Evo, Ollanta Humala, Correa, Chávez:
 

"El populismo no tiene un contenido específico, es una forma de pensar las identidades sociales, un modo de articular demandas dispersas, una manera de construir lo político."


Ardiles ha sido especialmente explícito sobre estas cuestiones en la reciente elección en Venezuela.