Sopesar los altos y los bajos
Claudio Real
La muerte de Steve Jobs, cofundador y CEO de Apple, desató un coro de ditirambos en los medios masivos de comunicación, que fue replicado en forma impresionante en las redes sociales, Twitter, Facebook & Co. Hubo pocas voces contrastantes con ese coro, siendo una excepción notable la de la Revista Barcelona. Aquí Claudio intenta una mirada balanceada, contrapunteando a Jobs con dos estrellas del rock, uno mundial y otro de estas pampas.
Que cosa tan difícil nos resulta a los humanos tratar de poner las cosas una perspectiva balanceada. Siempre tendemos a razonar binariamente: blanco o negro, Boca o River, Perón o Muerte,Ortega o Gasset. Pongamos por caso tres ejemplos tomados al azar: Roger Waters, El Indio Solari, Steve Jobs. ¿Tremendos Dioses?; ¿Terribles Garcas?. ¿Qué son?. Bien, yo creo que la respuesta madura podría ser: un poco de cada cosa, de acuerdo a los principios artísticos, éticos y morales que cada uno pondere.
Innegablemente ellos y los cientos de miles de millones de seres humanos seremos igual de desparejos: altos y bajos, claros y oscuros. Lo errado sería que no podamos comprenderlo y necesitemos siempre endiosarnos o defenestrarnos.


Steve Jobs. No entiendo demasiado del tema ni sé más de lo que los medios nos contaron estos días,además de las muchas anécdotas que mi amigo Daniel, gran fana de la manzanita, me ha prodigado en estos años. Qué podríamos opinar de este sujeto?: ¿que es Gardel?; ¿que es Lepera?; ¿que es Hitler? Nada de eso. Es un tipo creativo, que sin ser Volta, Edison o Pasteur, ha introducido importantes invenciones a la hora de llevar la computadora, que era un aparato gigantesco e infernal, al ámbito de los hogares,la portabilidad y el confort de la gente,por no mencionar unos cuatro centenares de pequeños avances tecnológicos que incluyen, por ejemplo, el mouse, los programas maestros en entorno gráfico -hoy llamados sistemas operativos-,la pantalla táctil y un sinfin de pequeños elementos integrados inadvertidamente a nuestra vida diaria como la Mac (superior a PC de acá a Saturno, no hay discusion posible al respecto) y que han resultado ser,aunque no sustanciales para la supervivencia, todos formidables avances, super importantes en nuestro desarrollo tecnológico, bienvenidos todos y reconocimiento eterno y agradecido a la obra de este verdadero genio.
¿Ha hecho todo esto el Sr. Jobs gentil y alegremente para beneficiar a la humanidad toda sin más recompensa que la gratificación personal y el bien al prójimo? ¡De ninguna manera! Este muchacho ha disfrutado sobradamente de los beneficios del sistema capitalista patentando a morir cada una de sus ideas y defendiendo con uñas y dientes su imperio económico, a la par de Gates y tantos otros popes mundiales de la economía, verdaderas guerras comerciales con cualquier posible competidor, desde su archienemigo (y amigo de lo ajeno) Microsoft, hasta el ex sello discográfico de los Beatles,con quienes disputaba por la titularidad de la manzanita y con quienes luego de décadas de feroz guerra, terminó compartiendo regalías por venta de música. Todos fueron beneficios a costa de librar batallas legales despiadadas con Dios y María Santísima y con el triste saldo no económico; pasándola y haciendo pasar mal a él mismo y a quienes le rodeaban, tanto que quizá esto puede haber sido muy poco beneficioso para su propia salud, todo dicho siempre desde los datos que se manejan, nadie ha tenido una experiencia cercana como para dar fé cierta de todo lo que se relata.
La síntesis de todo este largo y tedioso pastiche de palabrerío vendría a significar -siempre desde mi humilde y modesta óptica- que lo más dificil para las personas es a veces sopesar los altos y bajos que tienen/tenemos los humanos. Sabemos que hay cosas que nos desagradan y que nos cuesta mucho revertir, vale para nuestros ídolos como para nuestros amigos, cada uno sabrá cuál es esa medida. Lo que a veces hacemos mal es que tendemos a ser terminantes en nuestras apreciaciones y juicios de valor o dejarnos llevar por el fanatismo,en lugar de tratar de entender las cosas en perspectiva, ver qué cosas son importantes para elevar el espíritu de una persona y qué otras son nimiedades o cosas coyunturales, para poder apreciar asi a las personas en su justa dimensión y no endiosar salames y perejiles o próceres, da igual, o juzgar demasiado duramente a quienes simplemente vivieron como mejor pudieron e hicieron las cosas de ese modo. En nosotros está la llave de nosotros.
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